Please download Java(tm).
molinos

Anécdotas de nuestros Inmigrantes


Anécdota (Sra. María Nieves LICASTRO)
La familia Licastro, María Eleonora y sus 5 hijos llegaron a Comodoro Rivadavia en Septiembre del año 51, a encontrarse con papá Salvador, que había llegado 3 años antes y trabajaba en Petroquímica. La primera residencia durante un mes fue Caleta Córdova y luego se trasladaron a Restinga Alí donde alquilaron una vivienda de propiedad del portugués Manchado, ubicada en un pasaje, siendo sus vecinos, la mayoría de nacionalidad portuguesa.
Los pequeños hijos del matrimonio Licastro, entre ellos María Nieves de 12 años, jugaban con los chicos del lugar tratando de empezar a aprender el idioma. En Marzo del año siguiente comenzaron las clases en la Escuela nº 50 de Km.8, a la que concurrieron felices ya que habían aprendido algo del nuevo idioma. Al poco tiempo la maestra que le había tocado a María Nieves citó a sus padres a una reunión. María Eleonora acudió preocupada, no sabía qué había sucedido, pero más grande fue su sorpresa cuando la maestra le preguntó qué ocurría que su hija en vez de hablar italiano o español, hablaba portugués. Requerida la niña sobre el tema, contestó extrañada que ella creía que estaba hablando castellano, ya que así se entendía con sus nuevos amiguitos.

Anécdota (Sr. Guido Domizzi)
Emigré a la Argentina en un período de post-Guerra y ante los crecientes rumores de otra nueva guerra con Corea; decidí escribir a Mario y Dante Molossi para que me mandaran el llamado mediante su primo que regresaba a Italia. Inicié mis trámites para ingresar a la Argentina en diciembre de 1948 y salí del puerto de Génova (Italia) con destino a la Argentina el 7 de octubre de 1949 en el Buque transatlántico “Conté Grande”. Llegué a Buenos Aires el 24 de octubre de 1949, impactado por la inmensidad y majestuosidad edilicia de esta ciudad. Me recibieron en el puerto de Buenos Aires cuatro paisanos y Mario Molossi trasladándonos a Federico Lacroce en donde ellos alquilaban. Al día siguiente fuimos a Constitución donde tomamos el tren con destino a San Antonio para luego viajar a Comodoro Rivadavia. Ya en esta me presenté ante quien fuera el que firmara el acta de llamada con la precontratación laboral Empresa Cura Hermanos que era la encargada de la construcción del Barrio 13 de diciembre y de las casas del gasoducto en Km 11. A los tres días de estar en Comodoro Rivadavia y ya trabajando me bautizó el clima de la Patagonia con una tormenta de viento que llegó a los 187 Km/h; los tablones de los andamios volaban como bolsas en el aire y se desanimó muchísimo lo cual lo hizo pensar si justificaba dejar esos lugares verdes, con bosques y el clima mediterráneo de Italia por este agreste semidesierto y fuertes vientos. Fue entonces que ya estaba resuelto a regresar a Italia cuando el Sr. Cruz dueño de la gamela que atendía al personal de la empresa Cura Hermanos y padre del Sr. Federico Cruz que en ese entonces se desempeñaba como Secretario del Gobernador General Lago, asombrado ante la unidad y camarería que tenia el grupo de italianos que trabajaba tan incesantemente, le comento al Gobernador el cual los mando a llamar para efectuar trabajos de reparaciones en su casa (primera casa en la curva de Km 3); al ver la rapidez y eficiencia del grupo de trabajo, el mismo gobernador en persona nos dijo si queríamos radicarnos en Comodoro Rivadavia, para hacer sus casas; el nos ayudaría con tierras de fomento para instalar un taller de Carpintería.
El motivo de mi cambio de parecer en cuanto a no regresar a Italia y permanecer en Comodoro fue el afecto que pude percibir de los residentes locales que conocí, la cordialidad, honradez de palabra, bondades humanas, y predisposición recibida por este pueblo que pudo mas que la hostilidad del clima ya que fueron esos y no otros lo que hicieron que comenzara a amar a esta tierra y arraigar sus raíces en Comodoro Rivadavia.

Anécdota (Sra.Pina Lopresto)
Con sólo 12 años y su hermano mayor de 14 , Pina Lopresto llegó a Comodoro Rivadavia el 1º de Mayo de 1953. En la casa de su madrina, ubicada en Italia y San Martín, donde funcionaba la tintorería May, vivieron durante varios años. Lo primero que conoció fue el viento, que todos los días soplaba con intensidad, ¡había que acostumbrarse a eso!! , sin embargo, la lluvia fue diferente. Al poco tiempo de haber llegado, un día de copiosa lluvia, la calle San Martín, obviamente de tierra, se convirtió en un lodazal. Pina se dirigió a hacer un mandado al almacén Devoto, que estaba ubicado donde actualmente se encuentra el Centro Catamarqueño. Desconociendo el estado de la calle se internó en el barro, donde quedó empantanada sin poder salir. Comenzó a gritar en medio de la calle asustada sin saber qué hacer. Cuando logró zafar un pié, corrió hacia la vereda muy acongojada, el zapato quedó casi cementado en la greda. A partir de entonces las botas de goma, que le eran desconocidas hasta ese momento, fueron su calzado en los días de lluvia.

Anécdota (Sr. Guido Domizzi)
Hacia menos de un mes que la empresa SADE había descargado madera para realizar un trabajo contratado en el patio de la Carpintería, ubicada en esa época sobre la calle Moreno casi Sarmiento. Siendo las tres de la mañana y en un día histórico para Comodoro Rivadavia ya que se esperaba la llegada del entonces presidente de la Argentina el General Aramburu, un grupo de desconocidos (no sé de que signo político) planificaron incendiar la mayor parte de los edificios de la ciudad (especialmente los galpones de madera y chapa) que se ubicaban sobre la calle Moreno entre San Martín y Sarmiento. Desconocidos colocaron artefactos incendiarios, botellas llenas de gasolina envueltas con papel de diario y trapos empapados de gasolina a una distancia de dos a tres metros una de la otra dentro de las pilas de madera en el patio de la Carpintería, habría unas 15 botellas, dos de ellas dentro del portón del galpón, dos debajo de las ventanas al frente sobre calle Moreno donde estaban las oficinas de la Telefónica y el depósito. Esta empresa había estacionado dos camiones sobre la calle Moreno, que tenían una botella debajo cada uno, una en la cabina y otra en la caja. Fue tanta la suerte y la casualidad que en aquel tiempo de verano habia escasez de agua durante el día y se aprovisionaba de noche. Cerca de la carpintería a unos varios metros había una canilla pública que era utilizada en ese momento por dos hombres que con baldes se aprovisionaban de agua durante la noche, con el ruido de los baldes asustaron a los que estaban colocando las botellas incendiarias y salieron corriendo. Pero alcanzaron a encender una de las mechas, la que estaba debajo de la ventana de la carpintería que exploto como una granada; esto provoco el rápido accionar de estos dos hombres desconocidos los cuales con sus baldes intentaron apagar el fuego y llamaron a los bomberos que por suerte vinieron rápido y alcanzaron a apagar las llamas antes de que se propagaran a las pilas de madera. Gracias a estos dos hombres se pudo salvar la carpintería, las máquinas y las herramientas. En la esquina San martín y Moreno se encontraba la Argensud que tenia un corralón de madera y chapas, algunos hombres al huir alcanzaron a encender las mechas provocando un incendio que en poco tiempo no dejo nada de la Argensud. Mientras, frente a la municipalidad, se encontraba el presidente Aramburu y a unos 80 mts ardía la Argensud. Los bomberos y la misma policía fueron los que encontraron todas las botellas que no explotaron ni en la Carpintería ni en la Telefónica ni en los camiones.

Anécdota (Sr. Guido Domizzi)
: “El tío Gino y yo vivíamos con la familia arriba de la calle Sarmiento pegado al chenque y nos avisaron que había un incendio (ver anectota anterior), prácticamente cuando llegamos al lugar los bomberos lo habían apagado y no alcanzaron a explotar las dos botellas que habían introducido adentro del portón corredizo de la entrada de la carpintería. El primero que baje fui yo y corría a saltos, pero todavía era muy oscuro porque lloviznaba, no veía bien el suelo y fui a caer dentro de una zanja que habían hecho el día anterior para arreglar un caño de gas; al caer me torcí el pie derecho que se me hincho y se puso todo morado, estuve dos días sin poder caminar y gracias al consejo de una familia amiga y vecina que me sugirió ir a buscar agua al mar, calentarla bien hasta soportar el calor para hacerle al pie por lo menos cuatro baños al dia, renovando siempre el agua, realmente fue casi milagroso. A los dos días de realizar los baños pude bajar caminando y quedarme en la carpintería.”

Si eres inmigrante italiano o familiar de un inmigrante italiano, escribe tu anéctota o la de tus padres o abuelos en unos quince renglones aproximadamente con tamaño de letra doce y envianosla por correo electrónico.
 
 
 
mail contacto

webmaster

 

Inicio  Asociacion Anecdotas  Comodoro Rivadavia Italia  Cocina Diarios  Regiones  Moda  Musica Videos  Nuestros mensajes Italia y Argentina  Feria Enlaces Reinas